SIRIONÓ


   

Datos Generales:

Nombre del Pueblo:  Sirionó

Familia Sociolingüística:  Tupí - Guaraní

Ubicación:  Departamentos de Beni y Santa Cruz



Antecedentes y Organización Social:

Sobre el origen de los Sirionó, hay distintas versiones entre investigadores, por la insuficiente información histórica.


Una dice que los Guaraní que venían del Paraguay, se establecieron en dos áreas: un grupo se movió hacia las estribaciones orientales de los Andes y fue conocido como Chiriguano Ava; el otro grupo se desplazo hacia el nordeste y se le conoció como Chiriguano Izoceño; se especula que un tercer grupo de esta avanzada, los Mbya, se hayan dirigido hacia las selvas del norte (Sirionó) y a las del oeste (Yuki). Otra versión, propone que los Guarayo, los Sirionó, los Yuki y los Guarasug’we, llegaron desde el actual Brasil, de las costas del Atlántico y el Matto Grosso por el este de Santa Cruz. Otra versión habla, de un poblamiento más reciente, a raíz de la entrada del conquistador Ñuflo Chávez, que regresando del Paraguay en 1564, trajo consigo 3.000 Itatines, quienes habrían huido hacia las regiones de los actuales Guarayo y Sirionó de Salvatierra, de quienes serían antepasados.

 

Organización Económica:

Hábitat: Habitan en Tujuré, a 5 Km. de Alto Ivon, en el municipio de Riberalta, su medio ambiente es de bosque espeso de galería y amplias porciones de sabana, con una altura promedio de 200 metros sobre el nivel del mar. El territorio Sirionó del Ibiato está bordeando el río Cocharcas, afluente del San Pablo, que a su vez es tributario del Mamoré. Una vasta red de arroyos y cañadas cruzan el territorio, siendo los más importantes el Kiriasé y el Iriachití. Los suelos son inundables y pantanosos, con espacios no inundables que se aprovechan para la agricultura. La temperatura promedio es de 27 grados centígrados la mayor parte del año, ya que en la región amazónica el clima se divide en épocas de lluvias y época seca; meses de mayo a julio. La precipitación anual promedio es de 1.580 mm.

 

Simbolismo:

Los Sirionó, se auto proclaman todos “evangelistas” y mantienen en la memoria colectiva la figura fundacional del pastor Anderson de los años 30 y sucesivos. Anteponen esta figura como el símbolo más convincente que la acción evangelizadora del Instituto Lingüístico de Verano. Por ello no es difícil comprender por qué se ha borrado casi todo vestigio manifiesto de la antigua religión y sistema de creencias ancestrales.

Pero en forma interior, en los sentimientos e ideas culturales, subsiste la creencias en la existencia de guardianes de la naturaleza, en sus diferentes ámbitos (tierra, agua, aire, fauna, flora), aunque sin estructurarse en un panteón cosmogónico explícito; practican el culto al animal cazado y tienen sincretismo cristiano-indígena, fuertemente teñido de interpretaciones y referencias de su antigua mitología ahora sustituida ideológicamente.